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Nacionales

Parques mantiene el monopolio de las fotos en Cataratas y despierta rechazo

Una reglamentación del parque impide a los reporteros gráficos trabajar libremente. Para tareas periodísticas deben pedir permiso y trabajar bajo “supervisión”.

Sacarse fotos frente a la Garganta del Diablo, desde la mejor posición posible, siempre fue el gran anhelo de aquellos que cámara en mano, o con celulares en estos tiempos, llegaban hasta tener enfrente de sí la majestuosidad de las aguas. En otros tiempos, los visitantes, respetándose los unos a los otros, llegaban a hacer filas para, de a uno o de a grupos, tomarse fotos en el punto con la mejor vista de la caída de agua.

Eso fue así hasta hace al menos dos años, cuando por una decisión inentendible, la administración del Parque Nacional Iguazú restringió el acceso al punto de mejor vista y sólo se puede acceder a él pagándoles a los fotógrafos autorizados el valor de una fotografía. Una decisión que con el cambio de gobierno nacional no se modificó. Así, la administración del parque, hoy a cargo de Sergio Acosta, monopolizó la mejor vista de la Garganta del Diablo, en beneficio de unos pocos.

Pero las medidas restrictivas de este monopolio creado sobre un atractivo turístico que les pertenece a todos los argentinos, y que es un bien de la humanidad, no se limitan sólo a la Garganta del Diablo.

Este fin de semana el reportero gráfico Sixto Fariña sufrió las autoritarias y violentas acciones de la administración del Parque por estar de paseo con su familia y decidir sacar unas fotos con su equipo profesional. Los guardaparques lo abordaron, lo quisieron obligar a borrar las fotos que tomó en su visita y hasta le secuestraron la cámara fotográfica, su herramienta de trabajo, en la que además de fotos privadas tenía material tomado para El Territorio.

Al parecer, dentro del Parque no rigen todas las leyes que rigen en el resto de la sociedad y allí la libertad de prensa está limitada a cumplirse según los antojos de las autoridades de turno, a quienes los reporteros gráficos deben pedirles permiso para hacer un trabajo periodístico, que además debe ser realizado bajo supervisión de un guardaparque.

La situación por la que todavía está pasando Fariña, puesto que extraoficialmente se pudo saber que hasta el regreso del intendente del Parque el próximo lunes no le devolverían la cámara, despertó la bronca de buena parte de la sociedad misionera a través de las redes sociales.

Allí no solo se reconoció la buena labor del fotógrafo, con décadas de experiencia y trabajos bien referenciados, sino que también cargaron las tintas, o los bits, contra la decisión arbitraria de la intendencia del Parque, de la que también son víctimas, al no poder acceder a las mejores tomas frente a la majestuosidad de las cataratas (ver El rechazo a las medidas…).

La administración

El Territorio se comunicó con Sergio Acosta, intendente del Parque Nacional y Iguazú, y con Juan Garibaldi, director de la Regional NEA de Parques Nacionales, para conocer más a fondo las polémicas decisiones y la polémica actuación de los guardaparques ante una persona que por ser reportero gráfico fue abordado casi como un delincuente, por tomar fotografías habiendo entrado al parque como un turista más.

Ambos dieron escuetas explicaciones, aunque no pudieron arrojar claridad sobre dos cuestiones centrales: por que está vedado el acceso a turistas que no pagan por una foto en un determinado sector del parque y que daño o perjuicio puede ocasionarle al parque que un reportero gráfico tome fotografías sin avisarles.

Garibaldi se limitó solamente a explicar, a través de mensajes de texto, que la administración de Parques Nacionales regula cada actividad dentro de las aéreas protegidas de todo el país.

En esas regulaciones se indica que varias actividades están reglamentadas y tienen un costo en cada lugar, esto se debe a que la institución es un ente autárquico creado a través de la ley22.351 y se rige bajos sus propios reglamentos. Casi que bajo un sistema propio de leyes.

Allí, los guías de turismo y los fotógrafos habilitados deben cumplir una serie de requisitos y abonar tasa para trabajar. Para trabajar en la venta de fotos a turistas.

Al parecer, este canon les incluye un sector único para ellos, al menos eso se ve en la práctica. Incluso los periodistas y medios de prensa deben cumplir una serie de requisitos para poder trabajar dentro del área protegida, aunque éstos están exentos del pago de los derechos, siempre y cuando el material no tenga fines comerciales, en este caso los profesionales deben abonar el impuesto para adquirir los derechos a las imágenes. Si un material periodístico tiene fines comerciales o no lo definen las autoridades, en base a regulaciones que ellos mismos impusieron.

Ante el conflicto registrado el pasado viernes con Fariña, a quien se le labró un acta de multa, se le abrió un sumario y, como se dijo, se le secuestró la cámara y sus memorias, Acosta explicó que “los fotógrafos profesionales y trabajadores de prensa deben solicitar autorización con anticipación para trabajar en el lugar, esto siempre fue así. Ante la solicitud de ingreso se tramita el seguro correspondiente y se organiza que un guardaparques lo acompañe, esta es la normativa vigente. Además, cuando el trabajador ingresa, desde Parques Nacionales se autoriza el uso de las imágenes que son tomadas dentro del parque, esto siempre fue así, no es algo nuevo”.

Es decir, para hacer un trabajo periodístico dentro del parque no sólo se debe pedir permiso, también se debe trabajar bajo la “supervisión” de un guardaparque. Al parecer, en Cataratas, los tiempos en los que se supervisaba la tarea de los periodistas desde las autoridades  han vuelto a revivirse desde 2018, cuando entraron en vigencia estas reglamentaciones.

Explicaron también que en varias oportunidades se han labrado actas y retenido equipos de filmación por la administración del Parque Nacional Iguazú, incluso muchos de los elementos retenidos no fueron devueltos a sus propietarios. Los elementos de Sixto Fariña, si todo se da como se espera, podrían serle restituidos mañana, abonando la multa pertinente, según trascendió.

Pero también se explicó que en algunos casos se trató de productoras que intentaron realizar material fílmico sin permiso en el Área Cataratas, algo muy distinto a la labor de un periodista  o lo que puede tomar un reportero gráfico de visita por el parque, que más allá de su profesión, no deja de ser un turista de paseo.

No obstante los trascendidos, lo cierto es que Fariña no tiene respuestas oficiales de lo que pasará. “Hasta el momento no tengo respuestas, me dicen que el intendente del parque no me atendería hasta el lunes (por mañana), pero yo estoy desesperado, necesito la cámara, tengo coberturas pendientes en Iguazú y mañana (por hoy) quería hacer coberturas. Ahora tengo que pagar más gastos y no tengo las herramientas para trabajar para pagarlos”, explicó.

Los fotógrafos del Parque

Dentro del área protegida de Cataratas trabajan fotógrafos que están nucleados en una asociación, algunos de ellos trabajan en Cataratas desde hace 40 años y se rigen bajo lo establecido en la Resolución Nº 231/2011 “Reglamento de Fotógrafos y de Videos Operadores Profesionales en Áreas Protegidas Nacionales”.

Desde la asociación, su presidente, Guillermo Gamarra, explicó que todos los años cada fotógrafo debe renovar su licencia con la presentación de una serie de documentos y abonar el canon anual para trabajar

Esta tarea algunos la realizan en el paseo inferior, precisamente en el Salto Bosetti, y otros en el balcón de la Garganta del Diablo, donde está el cuestionado espacio delimitado para evitar que otras personas puedan obtener una imagen mejor y más privada.

Con respeto a lo que se conoce como “corralito”, Gamarra aclaro “ese lugar delimitado surgió por una cuestión organizativa, cuando estaba como intendente del Parque Sergio Bikauskas. Trabajamos con escaleras para tomar una buena foto, en un momento dado eran muchas escaleras y molestábamos a los turistas, entonces hablamos con el intendente, quien permitió delimitar en espacio para trabajar cómodos sin molestar a los visitantes”.

No sólo organizaron su trabajo, allí también se concretó la monopolización de una de las mejores vistas de las Cataratas. Esto aunque los fotógrafos lo nieguen argumentando que “hay mejores vistas desde otros puntos”.

“El espacio no es nuestro y por supuesto todos pueden ingresar, simplemente es una cuestión de respeto, nosotros estamos trabajando, si no tenemos a nadie en el lugar lógico que pueden ingresar, ahora si estamos tomando una foto simplemente pedimos que aguarden unos minutos”, recalcó Gamarra. Lo cierto es que con la cantidad de turistas que pasan por Cataratas en un día normal de visitas, esos espacios nunca están vacíos.

Al día de hoy, Fariña sigue esperando su equipo y su material, que permanece secuestrado en las oficinas de la intendencia del Parque Nacional Iguazú, dónde se implementan medidas discutibles y con un procedimiento engorroso y arbitrario, en el que por ejemplo la solicitud para sacar fotos hay que hacerla por escrito en un plazo no menor de 20 días. Esto se expresa en el artículo 3° de la normativa del Parque, en el que se indica que “el interesado deberá realizar la solicitud mediante nota redactada en idioma español a la Dirección de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la ADMINISTRACIÓN DE PARQUES NACIONALES”, organismo que le responderá recién 10 días después de enviada la carta, la cual debe adjuntar además,  un formulario especial.

Estas medidas, lejos de sólo organizar las actividades fílmicas y fotográficas en el Parque, atentan contra los principios constitucionales de libertad de expresión y de prensa que son parte esencial de la vida en democracia y consolidan un monopolio que tiene bajo su órbita las vistas e imágenes de una de las maravillas naturales del mundo y que por sobre todo son patrimonio de los misioneros y de la humanidad toda.

El rechazo a las medidas en las redes sociales
La situación que le tocó vivir al fotógrafo Sixto Fariña sacó a la luz lo que sucede con las fotografías en Cataratas y despertó el rechazo de muchos misioneros que se expresaron a través de las redes sociales de El Territorio. Pero muchos otros que también lo hicieron a través de sus cuentas personales, apoyando al reportero gráfico y criticando lo que sucede, sobre todo, en la Garganta del Diablo con el espacio exclusivo para fotógrafos.

Más de 200 comentarios tuvieron, en poco tiempo, las notas que El Territorio publicó en las redes contando lo que había pasando con Fariña. Fue allí donde no sólo se apoyó a Fariña y se criticó a las autoridades del Parque, sino que también allí salió a la luz la crítica a la medida que hace más de dos años tomó el Parque en la zona de la Garganta del Diablo. “Es robo, se quedan con algo de tu propiedad. Y no sé hasta dónde te pueden prohibir sacar una foto en un lugar público. Hasta se podría demandar por robo”, afirmó Jhony Jara, uno de los seguidores de El Territorio. Por su parte, Elena Bernal, quien dijo visitar asiduamente las Cataratas y ver “personas de todo el mundo sacando fotos con cámaras profesionales”  afirmó: “Repudio totalmente esta actitud. Es algo que no se entiende”.  Unos pocos seguidores indicaron que si existe una normativa, ésta debe ser cumplida. Pero más allá de eso, las críticas a esa normativa llovieron por centenares.

 

OPINIÓN – Por Carlos Serenelli
Un abuso contra fotógrafos y turistas
La situación vivida por el reportero gráfico Sixto Fariña en el Parque Nacional Iguazú el viernes pasado deja claramente en evidencia los privilegios y arbitrariedades que desde hace algunos años se registran en el lugar más emblemático de Misiones a instancias de sus funcionarios responsables.

Arbitrariedades y abusos que a su vez son un flagrante afectación de la libertad de prensa, y en este caso concreto, incluyen acciones cuasi represivas.

La decisión de retirarle y retenerle la cámara a Fariña y borrar las fotos de su tarjeta de memoria, sin orden judicial ni nada similar que lo ampare, son una práctica inadmisible en tiempos de democracia, que nos llevan al recuerdo de épocas felizmente ya superadas hace mucho tiempo y a las que se debe poner fin de inmediato.

Y esa acción supone además los posibles delitos de abuso de autoridad, retención indebida y daño al haberle borrado las fotos. Nada puede justificar la continuidad de esta situación.

La absurda reglamentación que obliga a los reporteros gráficos a pedir autorización a Parques para sacar fotos fue aprobada durante el anterior gobierno nacional, en el año 2018, sin fundamentos que la justifiquen en función de lo que realmente importa, que es la preservación del patrimonio natural.

Tomar fotos en el lugar obviamente no conlleva ningún daño ambiental, independientemente de quien las haga. Así, la aplicación de esta más que cuestionable normativa termina siendo sólo un trapicheo con los fotógrafos locales “autorizados” por Parques para realizar su labor, quienes además, ya en el colmo de las arbitrariedades, tienen reservados exclusivamente para ellos los mejores rincones con las mejores vistas del paseo en Cataratas, con cadenas que lo delimitan y carteles que advierten a los visitantes sobre esa exclusividad y la prohibición de entrar en ese sector.

Todo un abuso no sólo respecto al resto de los fotógrafos, sino hacia todos los turistas que la visitan, que no pueden sacarse fotos en esos espacios sin pagarles a los privilegiados fotógrafos amparados por la administración del parque.

Por todo ello, urge que se revea esa normativa y su abusiva aplicación -que sólo redunda en beneficio de unos pocos y crea cotos privados dentro de un parque nacional que es de todos-, y se avance hacia una democratización y federalización del patrimonio natural.

Fuente> Diario Territorio

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