Policía arriesgó su vida para detener a un supuesto maleante

El sargento Pablo Gómez fue atropellado, en una persecución, por un presunto motochorro. Sufrió doble fractura en la pierna derecha. Igual, redujo al sospechoso. “Siempre quise ser policía y cuando me toca hacer un procedimiento así, me nace sin pensarlo”, dijo.

EN UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA, LOS MÉDICOS TUVIERON QUE COLOCARLE UN TORNILLO PARA UNIR LOS HUESOS.

EN UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA, LOS MÉDICOS TUVIERON QUE COLOCARLE UN TORNILLO PARA UNIR LOS HUESOS.

Un sargento de la Policía de Corrientes sufrió doble fractura en una pierna, al ser atropellado por un presunto delincuente al final de una persecución, en el centro de la capital provincial. A pesar de estar herido, el efectivo logró reducir al sospechoso y así cumplió no sólo con su arriesgado trabajo, sino con la máxima que tanto pregonan a los nuevos postulantes a ingresar a la fuerza: contar con una verdadera vocación de servicio.
Pablo Gómez, de 37 años, casado, padre de cuatro chicos, hincha de River Plate y sencillo modo de vida, sale siempre de su casa pensando en regresar en las mejores condiciones posibles. Esta vez, volvió bastante lastimado aunque orgulloso de haber realizado su deber.
Serán varios meses de inactividad, alejado de su puesto. Luego de una intervención quirúrgica, tendrá que guardar reposo y, poco a poco, podrá volver a caminar sin esa bota y las muletas que hoy lo tienen a maltraer, como le cuenta a época, durante una breve entrevista en su domicilio.
Hace una semana, Pablo estaba de guardia en la comisaría seccional Cuarta, del barrio Aldana. Eran cerca de las 2:30 cuando, relata, escuchó vía radial que un móvil estaba a la persecución de dos supuestos delincuentes.
El procedimiento comenzó en el centro. Desde allí, luego de varias cuadras, los sospechosos ingresaron al Parque Mitre e iban a salir justo en la esquina de la dependencia de seguridad, en la esquina de Pampín y Alvear.
Al oír esto, Gómez y sus camaradas salieron disparados a la calle. Cruzaron un móvil para tratar de impedir el paso de los fugitivos y, cuando vieron aproximarse la moto, a alta velocidad, sucedió lo imprevisto.
“Uno de ellos parece que se bajó en el parque, porque adonde estábamos nosotros apareció la moto con un solo ocupante. Dimos la voz de alto e hicimos señas, pero este sujeto aceleró y pasó en el espacio que había entre el patrullero y el cordón de la vereda”, explicó.

CUANDO LE VA MAL, DICE AFERRARSE MÁS A LA FAMILIA.

CUANDO LE VA MAL, DICE AFERRARSE MÁS A LA FAMILIA.

Fue en ese instante que el sargento se interpuso, de pie, ante el fugitivo. Recibió el impacto del vehículo y ambos cayeron de forma violenta. Rodaron sobre la cinta asfáltica. Aún así, logró detenerlo porque “él se levantó del piso y quería irse corriendo”, afirmó en referencia al presunto malhechor, un joven domiciliado en el denominado barrio Sol de Mayo.
Gómez ya había realizado otras dos detenciones bastante similares, en contra de arrebatadores en moto, en medio de las cuales zafó de sufrir consecuencias físicas. “Cuando me toca hacer un procedimiento así, me nace sin pensarlo. Aunque la tercera fue la vencida”, dijo en tono bromista.
Durante la charla, no deja de mencionar un agregado fundamental para un policía. El apoyo de la familia. En su caso, el de su esposa, sus hijos, padre, tía y de esa mamá que ya no está físicamente, pero lo guía desde el cielo.
“Desde chico quería entrar a una fuerza de seguridad. Siempre quise ser policía. Trabajo desde hace 12 años, soy de la promoción 2006”, recuerda.
“Salvo un año que estuve en el interior, en la Policía Rural de Curuzú Cuatiá, siempre me tocó estar en capital”, señala al redactor del diario, sentado en el patio de su humilde vivienda. Allí, donde no faltan los mates de por medio para amenizar, ahora, sus largas horas fuera de servicio.
“Agradezco a los amigos, a los camaradas, a mis superiores. Me demostraron su interés, su atención frente a este mal momento”, resaltó al final de la entrevista.
Estamos en la Semana de la Policía de Corrientes. El jueves 9, día de la institución, serán los actos centrales. Por ello, los “hombres de azul” viven jornadas especiales.
Que el ejemplo del sargento Gómez mantenga presente esa vocación de servir al prójimo. Abnegación y Corrección.

 

DIARIO EPOCA

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