MISIONES: Revés judicial para una mujer condenada por matar a su patrona

Las esperanzas de libertad basadas en una autoproclamación de inocencia que sostiene Virginia Molina (57), se habrían diluido en los últimos días. Es que el Superior Tribunal de Justicia de Misiones (STJ) confirmó la condena de 16 años de prisión que le impusieron, hace poco más de tres años, por el cruento asesinato de Elsa Juana García de Valsechi (72), cometido en mayo de 2012 en Eldorado. La mujer era empleada doméstica de la víctima, pero más allá de los rótulos, se confirmó -en base a los testimonios- que los unía una relación de absoluta confianza, que llegaba a ser de amistad, cuando la atacó a garrotazos causándole graves lesiones a nivel de la cabeza que generaron su muerte algunos días después. 

Eso interpretaron los jueces del Tribunal Penal de Eldorado, integrado para ese debate oral por Mirta Saucedo de Bertoldo Andino y los subrogantes Nicolás Ziman y Eduardo Jourdan, quienes en la mañana del martes 18 de agosto de 2015 la declararon culpable del delito de homicidio simple, por lo que la condenaron a cumplir 16 años en una cárcel.
En ese punto comenzó su periplo, o en realidad continuó porque Molina siempre se declaró inocente. Lo cierto es que, disconforme con la condena y asegurando que al sostenerla en prisión se estaba cometiendo una injusticia, apoyada en su defensa apeló inmediatamente el dictamen logrando que el STJ acceda a revisarlo.
Desde entonces los integrantes del máximo órgano judicial de Misiones se abocaron a analizar cada uno de los elementos que sentaron a la mujer en el banquillo de los acusados y que después se tuvieron en cuenta para condenarla. Días pasados se expidieron confirmando lo actuado judicialmente e incluso, la condena que hasta la actualidad sostiene a Molina tras las rejas.

 

De empleada a asesina
Los jueces entendieron que Elsa Juana García de Valsechi murió como consecuencia de los golpes que recibió. El ataque fue en su casa, ubicada a la altura del kilómetro 13 de la ciudad de Eldorado, donde Molina desempeñaba tareas como empleada doméstica.
Si bien nunca se encontró el arma con que fue atacada, por las características de las lesiones que fueron analizadas por los médicos forenses que realizaron la autopsia, se sospecha que fue un hierro porque se detectó levantamiento de parte del cuero cabelludo. Presentaba entre 30 y 40 heridas contusocortantes irregulares y muy profundas en la zona de la cabeza y cara, se detalló en el informe.
Tampoco trascendió en forma oficial el motivo de la agresión, pero familiares de la víctima testificaron que podría haber sido por dinero. Sobre eso, José Valsechi, concubino de la asesinada, mencionó que la sospecha de todos siempre estuvo enfocada en una cuestión de dinero.
La hipótesis se desprendió a partir de un supuesto faltante de ahorro que la mujer guardaba bajo llave en un armario y que, días previos al ataque que derivó en el crimen, la condenada fue sorprendida tratando de abrirlo. “La confianza era tal que no daba para pensar eso, pero nos quedamos con la incertidumbre del dinero”, expresó el viudo durante el juicio.
Por su parte, el cuñado de la anciana, Juan Carlos Valsechi, confirmó que “las heridas eran tan profundas que llegaban hasta el hueso”, pero más allá de eso, recordó ante los magistrados que Elsa le confesó en el hospital que la persona que la agredió salvajemente fue Molina. Eso fue fundamental en el fallo judicial.

 

“No me siento culpable”
Virginia Molina siempre se dijo inocente. En el debate oral que terminó condenándola siempre se mostró tranquila y equilibraba. Cuando pudo hablar, dijo con firmeza: “Yo no me siento culpable”.
Pese a su postura, el fiscal no creyó en su palabra, por lo que solicitó una pena de 23 años de prisión, aunque previo al debate había ofrecido acordar una condena de quince años de cárcel mediante un juicio abreviado, posibilidad que fue desestimada por la defensa.
Justamente, la defensora oficial de la acusada aseguró que ésta “nunca tuvo la intención de matar. Ella siempre adujo que no es culpable de la muerte” planteando en sus alegatos que la muerte se produjo por una infección intrahospitalaria y no por los golpes sufridos, contextualizando que la anciana falleció dos semanas después, mientras estaba internada en el nosocomio eldoradense.
Sobre el mismo punto, el fiscal fue claro al considerar que hubo un “nexo causal” entre las lesiones y el shock séptico.

La mujer se encuentra privada de su libertad desde los días posteriores al homicidio y se estima que dentro de cinco años recién podría acceder al beneficio de salidas transitorias, paso previo de la libertad condicional. Todo depende de su comportamiento intramuros.

En una entrevista exclusiva con El Territorio, había asegurado que “ellos (por los jueces) dicen que la maté salvajemente pero nunca en mi ropa encontraron manchas de sangre, no encontraron elementos, no hay testigos de nada. Sigo pensando que pronto voy a salir.
Trabajo todos los días, me duermo tranquila. Sí, creo que la Justicia se pudo haber equivocado por no haber investigado bien las cosas, por sentenciarme por testimoniales”.
GENTILEZA: EL TERRITORIO

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