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El caso Alvez, una trama perversa y un posible móvil de venganza detrás

La investigación por el crimen del carpintero Rodrigo Alvez (35) en El Soberbio tuvo su día de inflexión ayer, con la detención de cuatro personas y la incautación de un importante cúmulo de elementos que dado a su valor probatorio podrían dar prácticamente por esclarecido el hecho.

Según consignaron fuentes policiales y judiciales, las detenciones fueron concretadas en las primeras horas de la mañana de ayer, durante el allanamiento de una vivienda ubicada en paraje Primavera, y los implicados son Luis Andre K. (34), su padre Ronaldo K. (61), su pareja Carina (17) y Evaristo Z. (54)
Las fuentes detallaron además que todos los masculinos involucrados son de nacionalidad brasileña e incluso el menor de ellos y principal apuntado por el caso registra antecedentes por homicidio en su país (ver Antecedente…).
Hasta estos cuatro sospechosos los investigadores de la Unidad Regional VIII lograron llegar tras recabar una serie de testimonios que permitieron reconstruir las últimas horas de Alvez y de esa forma surgió la hipótesis de que el crimen haya tenido una arista personal de por medio.
Cabe recordar que el cuerpo de Alvez fue encontrado durante la tarde del sábado, cerca de las 16.30, en medio de un malezal ubicado a un costado de la ruta costera 2, camino a los Saltos del Moconá, y a unos 40 kilómetros aproximadamente del casco urbano de El Soberbio.
Los uniformados allí constataron que el cuerpo presentaba signos de violencia en distintas partes, entre ellas un traumatismo que le produjo fractura de cráneo, heridas cortantes en el rostro y un disparo en la zona de la nuca.
Los pesquisas dieron cuenta de que el hecho se trataba de un homicidio y por lo tanto no perdieron tiempo en comenzar a realizar las averiguaciones correspondientes. Y fue a partir de todos los testimonios recolectados que ayer se pudo cerrar el círculo sobre los cuatro sospechosos.

Las primeras horas

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, la primera información que obtuvieron los pesquisas fue que ese viernes Alvez en primera instancia visitó a su ex pareja y madre de sus dos hijas, en tanto que luego le pidió prestada a un amigo una motocicleta Yamaha Cripton 110 para ir hasta la casa de su madre en el paraje Capivara, también camino a los saltos.
Aparentemente, en el acuerdo se estableció que Alvez debía regresar con la moto a las 18, pero eso nunca ocurrió y los pesquisas además visitaron a la madre de la víctima, quien indicó que ese día su hijo nunca llegó a su vivienda.
Los investigadores allí encontraron un vacío en la historia y avanzaron sobre esa línea hasta atar los cabos sueltos. El WhatsApp del carpintero aparecía como activo por última vez ese viernes a las 16.45 y el horario coincidía con el relato de un testigo que aseguró haber visto cerca de esa hora una motocicleta en inmediaciones a la zona donde apareció el cadáver.
Los pesquisas entonces regresaron a la escena del hallazgo del cuerpo, pero no dieron con mayores rastros como consecuencia de la intensa lluvia registrada en la zona. Sí tenían un casco que habían encontrado junto al cadáver ese sábado a la tarde, entre otras cosas.
De esta forma, un paso sustancial se dio el domingo, cuando los sabuesos involucrados en el hecho supieron que aparentemente Alvez esa tarde tenía previsto encontrarse con una joven en Colonia Paraíso y que eso pudo haberle acarreado algún tipo de inconveniente.
Y lo que empezó como una hipótesis entre otras tantas no tardó en aumentar en nivel de veracidad. Es que en medio de ello aparecieron dos testigos clave y permitieron terminar de reconstruir lo sucedido.
Según lo que pudo averiguar El Territorio, en ese hueco temporal que los pesquisas hallaban en el recorrido de Alvez fue cuando en realidad se dirigió hasta una casa en Colonia Paraíso para efectivamente encontrarse con una muchacha, pero además de la mujer también terminó encontrando la muerte.

Trampa y crimen

Es que cerca de las 17 Alvez llegó al lugar y apenas al encontrarse con la joven fue sorprendido por Luis K. -pareja de la muchacha-, quien prácticamente no le dio oportunidad de defensa y lo últimó de un disparo, a lo cual continuó agrediendo a machetazos y martillazos junto a su padre.
Sobre este punto los pesquisas estiman que habría sido el mismo Luis K. quien citó a la víctima en su vivienda y de esta forma le tendió una trampa.
Aparentemente, los dos testigos clave también estaban en la vivienda mientras faenaban un vacuno e incluso presenciaron el crimen, por lo que después fueron amenazados por el dueño de casa para que no contaran lo sucedido.
Tras el asesinato, padre e hijo habrían cargado el cuerpo de la víctima en el baúl de un automóvil para llevarlo hasta el lugar donde finalmente fue descartado, en tanto que la muchacha habría sido vista circulando delante del vehículo a bordo de la moto que Alvez utilizó para llegar hasta ahí, pero este rodado aún no fue encontrado.
Tal como publicó este matutino en la víspera, el artesano que encontró el cuerpo y avisó a las autoridades relató que ese día pasó por esa zona en tres oportunidades -por cuestiones de trabajo- y recordó que en las dos primeras notó que una motocicleta estaba detenida con las llaves puestas al costado de la ruta.
Esto llamó su atención, pero ante los uniformados manifestó que por temor decidió seguir su camino. Luego añadió que en su tercer paso por el lugar ya no divisó el ciclomotor, pero sí vio a lo lejos la silueta de lo que sería un casco y una bolsa blanca entre la maleza, por lo que decidió bajar de su moto y al inspeccionar halló el cuerpo.
Los pesquisas entonces tenían varios relatos que coincidían en información aportada y decidieron que era el momento de actuar. Fue así que ayer a la mañana irrumpieron en la vivienda del sospechoso, donde se procedió a una exhaustiva requisa.
Voceros del caso detallaron que en el lugar se encontraron una remera, una campera, un martillo tipo masa y dos machetes con manchas de sangre. Éstos últimos elementos habrían querido ser quemados, incluso.
Además encontraron tres celulares, una escopeta calibre 40 milímetros y un Chevrolet Corsa en cuyo baúl también detectaron rastros de sangre.
Los elementos encontrados robustecieron la reconstrucción de los pesquisas y de inmediato se detuvo a los cuatro sospechosos. Ahora, continúa la búsqueda del arma homicida y el celular de la víctima, aunque no descartan que ambos objetos hayan sido escondidos en territorio brasileño por el padre del principal sospechoso.
Los cuatro involucrados quedaron a disposición del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente, a cargo del magistrado Gerardo Casco.
La última medida se llevaba adelante anoche y consistía en pericias de luminol tanto en la posible escena del hecho como en el vehículo incautado.

Dolor y último adiós en El Soberbio

Los restos de Alvez, en tanto, fueron velados ayer a la mañana y despedidos en el cementerio local poco después del mediodía. Por la mañana y mientras las detenciones por el caso todavía no habían trascendido, fue Ricardo Rodríguez, un primo de Alvez, quien habló con Radioactiva 100.7 y recordó a su familiar. “Él era una persona que se daba con todo el mundo, no tenemos conocimiento de si tenía algún enemigo o amenazas porque nunca nos contó nada. Yo no convivía mucho con él por cuestiones laborales, siempre nos encontrábamos de paso pero las versiones indican que puede ser un ajuste de cuentas, por alguna chica o por drogas, pero en las condiciones en que estaba vivienda apenas tenía para sobrevivir”, expresó. Luego contó que “él estaba separado de su señora y vivía detrás de la casa de mi abuela. La última vez que lo escuché fue el jueves pero una conversación normal. El viernes un hermano estuvo en contacto y un amigo que trabaja con él contó que la había prestado la moto para visitar a su madre pero él no lo hizo”.

Antecedente y condena en Brasil

Luis Andre K. (34) es brasileño y en su haber ya registra un homicidio, hecho por el cual incluso fue condenado, aunque desde el año pasado registraba beneficios carcelarios. Según pudo constatar este matutino, el hombre fue detenido en septiembre de 2015 por herir de muerte a un sujeto identificado como Valerio Kluge (53), a quien atacó a puñalados sobre la avenida Tiradentes, en el centro de la localidad de Tiradentes Do Sul, a unos 17 kilómetros de la frontera con El Soberbio. Allí la víctima fue auxiliada pero pocos después falleció en el hospital de Tres Passos como consecuencia de una profusa lesiones sufrida a la altura del cuello. En ese momento el sujeto huyó de la escena, pero los pesquisas no tardaron en identificarlo, detenerlo y suponer que el crimen estuvo motivado en una disputa de terrenos. Por ese hecho el ahora detenido fue condenado a la pena de diez años de prisión, pero desde abril del año pasado ya contaba con monitoreo con tobillera electrónica y pocos meses después obtuvo la libertad condicional con restricciones.
Fuente: El Territorio

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