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Misiones: “Mi hermano se arrodilló y pidió por favor que no lo mate, pero le tiró igual”

Un picado de fútbol como tantos que se disputan en la colonia durante los fines de semana, una jugada del montón y la tragedia sin sentido. Un joven de apenas 17 años atrapado en medio de una discusión por una falta que terminó de la peor manera. Una víctima inocente que rogó por su vida y un homicida que contó con la colaboración de su propia hija.

Algunas de las conclusiones que arrojó la primera jornada del debate oral y público por el homicidio del Roberto Carlos Dos Santos (17), que se realizó ayer en la sala de audiencias del Tribunal Penal Uno de Oberá.
El hecho se registró el 1 de marzo del 2009 en el patio del aula satélite de la Escuela 536 de paraje Puerto Argentino, municipio de San Pedro, donde se jugó un partido entre dos equipos integrados por vecinos de la zona.
Miguel Ángel Bogado (52) llegó a juicio como el autor material del hecho y afronta la pena máxima, mientras que su hija Cecilia Victoriana Bogado (28) está imputada como partícipe necesaria del delito de homicidio.
Si bien desde un primer momentos los testigos identificaron a Bogado como el autor de los disparos que dieron muerte a Dos Santos, el sujeto logró escapar y permaneció prófugo por más de siete años, hasta que fue detenido el 14 de junio del 2016.
Desde entonces el imputado permanece alojado en la Unidad Penal VII de Puerto Rico. Su hija, en cambio, llegó libre al debate.
En la víspera ambos se abstuvieron de declarar ante el tribunal presidido por José Pablo Rivero, secundado por Francisco Aguirre y Lilia Avendaño. El juicio continuará hoy.

Cebado de sangre 

En la primera jornada declararon un primo, dos hermanos y un vecino de la víctima, testigos directos del hecho que coincidieron en la secuencia que terminó con la vida del chico.
Todos señalaron a Bogado como el autor de los disparos y a su hija como cómplice, puesto que le acercó el arma homicida. Tal como quedó plasmado en la requisitoria fiscal de elevación a juicio, el problema se originó cuando Jorge Pintos -yerno del acusado- le hizo una falta a Ricardo Dos Santos, primo de la víctima.
La situación derivó en una discusión, de ahí pasaron a las manos y en ese contexto Miguel Ángel Bogado le pidió a su hija Cecilia que le pase dos armas que tenía en un bolso afuera de la cancha. Bogado tomó una y su yerno otra.
En primera instancia el acusado persiguió y gatilló contra Ricardo y Marcos Dos Santos, aunque para fortuna de éstos el arma no se disparó.  Después fue contra el menor de 17 años, ante lo cual su primo Paulo Dos Santos trató de socorrerlo y recibió un disparo en el muslo de la pierna derecha.
Cebado de sangre, Bogado encañó y disparó dos veces a la cabeza de Roberto Carlos Dos Santos, a pesar de que el joven estaba desarmado y rogó por su vida, según lo que declararon varios testigos.
En tanto, durante la instrucción se estableció que en oportunidades anteriores el imputado había exhibido el revólver calibre 22 en la misma cancha.

Secuencia del horror  

Ante el Tribunal, ayer Ricardo Dos Santos recordó que discutió con Jorge Pintos por una falta y Bogado intervino para defender a su yerno. “Le pidió el arma a su hija y me martilló dos veces, pero el tiro no salió. De ahí le tiró a mi primo. Yo corrí porque Pintos también tenía un arma, me persiguió y me martilló, pero el tiro no salió”, declaró.
Por su parte, Paulo Dos Santos aseguró que trató de salvar a su primo, pero fue herido por un disparo de Bogado.
Sobre el hecho, recordó que “estábamos jugando el partido, fui a cobrar un lateral y vi que Bogado estaba peleando con mi primo (Roberto Carlos Dos Santos). En eso escucho que le pidió a la hija que le pase el arma. Con el primer tiro cayó y le pidió que no le mate; yo también le grité que no tire, pero me disparó a mí y después le tiró dos veces a mi primo”.
Incluso, afirmó que “si el arma hubiera funcionado bien, esa tarde él mataba a cuatro personas porque primero martillaba y la bala no salía”.
Marcos Dos Santos, hermano de la víctima y quien al momento del hecho tenía 15 años, agregó: “Yo no tenía que morir esa tarde, porque me martilló varios veces pero los tiros no salieron”.
“Mi hermano se arrodilló y pidió por favor que no le mate, pero tiró igual”, recordó apenado.
A su turno, Rogelio Silva, vecino de la zona que esa tarde jugó en el equipo de Bogado, coincidió en que el acusado les martilló el revólver a otras tres personas, pero los disparos no salieron.
“Le dio un tiro en la panza y el chico (Roberto Carlos Dos Santos) pedía por favor que no le mate, pero le pegó dos tiros más”, testificó. Consultado al respecto mencionó que ni la víctima ni sus familiares tenían armas.

Extraña petición 

La primera audiencia del juicio por el homicidio de Roberto Carlos Dos Santos se vio demorada por una extraña petición del abogado Roberto Bondar, defensor de Bogado, quien solicitó un veedor del Colegio de Abogados o del Superior Tribunal de Justicia (STJ) por presunta falta de imparcialidad del Tribunal Penal y la Fiscalía.
Tal como hizo en otras ocasiones, el letrado obereño cuestionó la labor de los magistrados y de la fiscal Estela Salguero, quien a su turno desestimó las acusaciones.
“En esta causa, ninguno de los jueces ni la fiscalía fueron recusados en tiempo y forma”, opinó Salguero, al tiempo que subrayó: “Sus argumentos no tienen ningún tipo de asidero y deben ser rechazados”.
Tras un cuarto intermedio, el Tribunal resolvió rechazar en su totalidad el planteo del defensor. Incluso, citaron que la figura del veedor ni siquiera está contemplada en el Código Procesal Penal.
Sobre las recusaciones planteadas en el expediente informaron que las mismas ya fueron resueltas en el mes de abril. En cuanto a los pedidos de Jury, aclararon que todas y cada una de las denuncias fueron rechazadas por improcedentes por el STJ.
En agosto del año pasado el mismo letrado recusó a la fiscal el marco de un caso por abuso sexual a una anciana discapacitada, lo que no prosperó.
Antes, en julio del 2017, Bondar recusó con términos agraviantes al Tribunal y a la misma fiscal que actuaron en el primer juicio por el homicidio de la pequeña Selene Aguirre. En tanto, dos meses y medio después volvió a solicitar el apartamiento del Tribunal que se preparaba para juzgar el doble crimen de Lidia Bezus (69) y su hijo Diego Kosaczuk (29).

Siete años en la clandestinidad

Miguel Ángel Bogado estuvo prófugo siete años, tres meses y trece días. Finalmente, el 14 de junio del 2016 fue detenido por la Policía en una zona de montes en San Pedro. El acusado se encontraba en un campamento improvisado y tenía en su poder cuatro motocicletas, todas de dudosa procedencia.En el lugar también hallaron un revólver calibre 22, tres armas de fabricación casera, además de dos puñales, entre otros varios elementos como ser municiones y motosierras.Según los investigadores, por los elementos hallados en aquella oportunidad, no se descarta que el sujeto haya estado relacionado a otros ilícitos registrados luego del homicidio por el que lo buscaban.
Fuente: el Territorio

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