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Misiones: “Quiero que viva para que pague lo que le hizo a mi hija y a mis nietos”

Transcurrieron más de 24 horas desde que la abuela de Raquel Pereira (22), Matilde Ríos, de 84 años, fue a visitarla y se encontró con una horripilante escena: el cuerpo ensangrentado y sin vida de su nieta y sus dos bisnietos, Jefferson (8) y Thiago (3). Esa imagen que jamás podrá borrar de su mente. En Fortaleza y Terciados Paraíso, los vecinos no encuentran explicación alguna para la matanza que concretó Silvio Mogarte (27), ex pareja de la víctima y quien hoy agoniza.

Raquel Pereira nació y se crío junto a sus abuelos Joaquín Pereira (92) y Matilde en Colonia Fortaleza, pero al tiempo se mudó junto a su padre y demás integrantes de la familia al barrio escuela de Terciados Paraíso. Con 15 años fue madre de su primer hijo y a los 19 tuvo el segundo.
Como no logró mantener la relación con el padre del menor de sus hijos, ella le pidió a su abuelo que le cediera un espacio en la chacra para poder construirse una vivienda. Su intención era plantar y criar animales con el fin de salir adelante, ya que se encargó de la crianza de dos pequeños prácticamente sola.
Fue así como edificó su precaria casa de madera en medio del monte, a unos mil metros de la vivienda de sus abuelos, lugar donde luego convivió con Mogarte, con quien mantuvo una relación que no superó los tres meses.
Este contexto, sumado a que alrededor de la vivienda donde ocurrió el femicidio múltiple no hay vecinos cercanos, habría permitido al principal sospechoso llevar adelante su secuencia criminal sin ser percibido y sin que alguien escuchara algún posible grito de socorro. Las viviendas más cercanas se encuentran a más de dos kilómetros de distancia.
“No sabemos por qué pasó esto con nuestra familia. Nadie vive cerca, yo no estaba en ese momento, fue mi mamá quien fue a visitarla al mediodía y se encontró con mi sobrina muerta. Ella -por Raquel- quería estar allá en la chacra. Nació en ese lugar y se sentía muy bien allá, tranquila. Le encantaba plantar verduras y criar animales. Es un momento muy doloroso para todos”, indicó Joaquín Pereira, tío de la joven asesinada.

El día después

El Territorio llegó hasta la precaria casa de madera, a la que se accede por la ruta provincial 21 luego de un tramo de diez kilómetros terrados desde el empalme con la ruta nacional 14 y otros quince kilómetros desde San Pedro hasta Terciados Paraíso por la mencionada arteria nacional.
El lugar es extremadamente tranquilo, rodeado de cerros y monte y desde la casa de Raquel no es posible observar a ningún vecino cercano. Cerca del baño tipo letrina, donde los cuerpos sin vida estuvieron expuestos al sol por más de ocho horas, todavía se observaban ayer las manchas de sangre sobre la tierra.
El sanitario fue el sitio donde Matilde encontró sin vida a Raquel, Jefferson y Thiago. Esa pequeña construcción de madera -como toda la casa- está destruida, por lo que se cree que la víctima intentó esconderse del victimario en ese sector.

Horas de angustia

La familia se encuentra destrozada, en especial los abuelos, quienes debieron recibir asistencia médica y permanecieron por varias horas en observación en el hospital local. A media mañana de ayer, recibieron el alta y aguardaban  con inmensa tristeza, pero con unión y fe en Dios,  darle el último adiós a su nieta y bisnietos.
No encuentran motivos y explicaciones para tan doloroso e injusto final y están sedientos de que se haga justicia porque la víctima “no era una persona problemática y siempre se esforzó por cuidar de sus hijos”. Los tíos calificaron a los pequeños como excelentes niños, educados y amorosos.
El mayor, Jefferson, cursaba el tercer grado en la Escuela 792, donde ayer suspendieron las clases y decretaron luto.
“Yo quiero que ese hombre viva para pagar lo que hizo a mi hija y mis nietos. No le deseo el mal, pero sí que se haga justicia, es todo lo que pedimos. Ahora tenemos que estar fuertes, yo no puedo explicar lo que siento”, indicó quebrada la madre de Raquel, Rosa Figueira.

El último adiós

Según pudo indagar este medio, la autopsia a los cuerpos de las víctimas se inició ayer después de las 16 en la Morgue Judicial de Posadas, por lo que todo indica que recién en la jornada de hoy podrán realizar el sepelio.
Anoche, la vigilia comenzaba para la familia que esperaba recibir los restos de sus seres queridos cerca de la 1 de esta madrugada.
Considerando que la familia es de escasos recursos, desde la funeraria local JM, se pusieron a disposición de la familia y realizarán el servicio de tanatopraxia a “la gorra”, para que tanto Raquel como sus hijos reciban un digno último adiós. La Municipalidad, por su parte, se hará cargo del servicio fúnebre.
Las personas con las que pudo indagar este matutino sobre el principal sospechoso desconocen si tenía de antecedentes por violencia, pero sí afirmaron que hace no más de un año vive en barrio Escuela de Terciados Paraíso y se habría criado sin sus padres. Lo describieron como “algo bruto”, pero muy responsable con los compromisos que asumía.
“Él trabajó para mí realizando limpieza en mi terreno y con mi hijo también trabajó. Araba y mi hijo le prestaba los bueyes para que haga sus changas aparte,  nunca tuvimos ningún problema con él, hacía muy bien su trabajo. Parecía que venía de familia agrícola, yo conocía muy bien a los abuelos de Raquel y a ella desde chiquita, es inexplicable lo que pasó, es cosa del diablo” señaló por su parte Ramírez Dos Santos, un vecino del lugar.

Internado en Posadas y en grave estado

El presunto múltiple femicida, único sospechoso y detenido por los crímenes de San Pedro, Silvio Mogarte (27), fue derivado desde Eldorado al hospital de Madariaga en la jornada de ayer. Según detallaron fuentes consultadas, el hombre permanece aún en grave estado en el sector de terapia intensiva a raíz de las lesiones cortantes en su cuello y rostro. En la Capital del Trabajo fue operado quirúrgicamente tras llegar desde San Pedro muy malherido. Según reconstruyó la investigación una vez concretada la matanza, Mogarte (27) se autolesionó con intenciones suicidas, aunque no logró su cometido. Así, ensangrentado se trasladó a pie hasta la casa de un vecino por un camino del fondo de la chacra. Un hombre lo encontró malherido y, de esta manera, lo trasladó en su vehículo particular hasta la Comisaría Segunda, que tiene jurisdicción en la zona de Terciados Paraíso. Fue entonces donde empezó a develarse el horror.

Hubo casi 500 víctimas de femicidios vinculados en la última década

En Posadas funciona la Línea 137 para víctimas de violencia de género
Los casos de femicidio múltiple o femicidios vinculados han conmocionado al país en los últimos años y algunos profesionales lo consideran una peligrosa tendencia. En estos hechos, las víctimas no sólo son mujeres o familiares, sino protagonistas indirectos o colaterales, que son asesinadas por el femicida para causar daño a la mujer o porque interfirieron en el accionar criminal contra ella.
Según los datos brindados por la Casa del Encuentro, en los últimos diez años 483 adultos y menores niños fueron víctimas de un femicidio vinculado. La asociación civil, según contó a El Territorio su directora Ada Beatriz Rico, lleva las estadísticas desde el año 2009.
“Cuando empezamos a hacer los informes sobre femicidios nos empezamos a preguntar qué pasaba con estos casos y por qué no se tomaban en cuenta. Porque si bien la víctima directa es la mujer, también es violencia machista que terminen asesinados estos hombres o niños”, señaló Rico en comunicación telefónica.
La mujer recordó también que el delito está tipificado en el artículo 80 del Código Penal Argentino, incorporado como agravante de violencia de género: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, al que matare con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que mantiene o ha mantenido una relación, cónyuge, ex cónyuge o persona con quien ha mantenido una relación de pareja”.
Respecto a esto, la entrevistada relató que “hay que entender que el femicidio vinculado tiene dos raíces: por un lado cuando se trata de un asesinato para vengarse o causarle dolor y por otro lado que la persona que quiera defenderla y lo termina asesinando también”.
La especialista, que mostró su pesar por el caso de San Pedro, agregó que “también hay que contabilizar cuando un vecino o un papá o un hermano la quiere defender -a la víctima de violencia de género- y termina siendo asesinada. Eso es lo que denominamos en la línea de fuego”.
“Ahí ves cómo la violencia de género va atravesando a toda la sociedad y como quedan familias destruidas a raíz de esta violencia”, reflexionó Rico, y señaló que, más allá de la familia de la víctima, también sufren los amigos e incluso allegados al victimario. “En un asesinato un montón de personas terminan involucradas. La violencia de género afecta a todo un entramado social”, concluyó.

En cifra

483

Según las estadísticas de La Casa del Encuentro, en la última década 483 adultos y niños menores fueron asesinados por violencia de género en Argentina.

Fuente. El Territorio

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