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Crimen de Colegiales: el escalofriante relato que presentará el acusado ante la Justicia

Raúl Devías preparó un escrito con los detalles de la muerte de Lourdes Arangio. Niega haber cometido el homicidio y dijo que un amigo “descartó” el cuerpo. “Quiero negar enfáticamente haber cometido el homicidio”, asegura Raúl Antonio Devías, acusado por la muerte de Lourdes Arangio, cuyo cadáver apareció en el barrio de Colegiales.

Tras admitir que ambos consumieron cantidades de droga, confesó que un amigo “descartó” el cuerpo cuando la vio fallecida. El “descarte” fue por el consejo de un amigo. Calificó ese hecho de “tamaño desatino” y “alocada conducta”, pero afirmaNo soy yo el que arrastra el cadáver envuelto”.

“No sólo no cometí tan grave delito, sino que tengo ahora la plena certeza de que la circunstancia desgraciada de la muerte de MARIA LOURDES ARANGIO FRIXIONE aconteció por haber cometido ambos el yerro imperdonable de consumir sustancias psicotrópicas en cantidades imposibles de determinar, pero que en su caso generaron un desenlace fatal”, es parte de una declaración escrita que Devías presentará en Tribunales, en la que explicará todo lo que ocurrió antes de que fuera encontrado el cadáver de la joven.

La defensa de Devías presentará este martes a primera hora una declaración espontánea que el detenido realizará por escrito en la cárcel de Marcos Paz. La intención era que el acusado declarara este lunes en persona ante el juez, pero como no fue trasladado al Palacio de Justicia, su abogado fue al penal para que pudiera firmar su declaración.

LOS DETALLES DEL ESCRITO

minutouno.com accedió por fuentes judiciales a parte de esa declaración escrita en la que Devías explica su vínculo con Lourdes basado en la adicción y todo lo que ocurrió hasta que fue encontrado el cadáver el martes 18 de junio y se produjo su detención.

“Soy consumidor de cocaína y marihuana desde hace muchos años y, en ese entorno, conocí a Lourdes hace ya tiempo”, aclaró. “Ella, por su parte, desde hace años también, a pesar de su juventud, era consumidora, con preferencia de pastillas de diversa calidad y origen. También ha llegado a inyectarse sustancias. De hecho, la cocaína, muchas veces, se consume inyectándose, porque es una forma de aprovechar la cantidad con que se cuenta, en su máxima expresión. Es decir que, quienes no cuentan con recursos como para adquirir cantidades, muchas veces eligen inyectarse para no desperdiciar aquello con lo que cuentan”, continuó su relato por escrito.

Sobre su relación con Lourdes, explicó: “Si bien se basaba en algún sentimiento mutuo, no significaba permanencia o continuidad. Lourdes podía venir a mi casa e instalarse por muchos días, como también retirarse y no volver también por bastante tiempo. Todo era muy irregular y anárquico”.

Con relación a las circunstancias que derivaron en el fallecimiento, la versión de Devías es que “antes de encontrarla fallecida, Lourdes había llegado a casa con intenciones de quedarse. Llegó bajo una muy marcada influencia de sustancias, alterada, excitada en extremo. Y ya en mi casa, continuó la ingesta con nuestro descontrol habitual”.

“A poco de arribada quise acompañarla a su casa, porque veía que no se encontraba bien, como tampoco lo estaba yo aunque por ese entonces conservaba una lucidez un poco mayor, a lo que no hizo caso alguno”, continuó.

“En un momento, sin que pueda precisar fecha u horario, Lourdes manifestó cansancio y agobio, lo que significó que se echara a dormir en mi habitación, en la planta baja de la casa”. Cuando nuestra ingesta es excesiva -me refiero, claro está, a sustancias-, es altamente probable que se produzcan períodos prolongados de vigilia, seguidos de lapsos donde se duerme profundamente y por mucho tiempo. Tal vez días”, prosigue Devías en su escrito.

“Repito que muchos recuerdos son confusos y no puedo precisar exactamente qué día llegó Lourdes ni cuando se retiró a dormir, para ya no despertar”, siguió su relato.

El escrito detalla: “Lo que sí recuerdo es que, habiendo quedado en casa sólo, fui a la habitación y, al tocar a Lourdes, noté que se encontraba fría. No podía creer lo que estaba viendo y, sinceramente, entré en pánico. Llamé a Rodrigo, que comprobó lo mismo que yo y también se asustó mucho, retirándose presuroso de mi casa”.

Ante la situación, recordó que fue a buscar a un amigo, G M, que vive cerca de la casa, lo acompañó hasta su domicilio y también vió que Lourdes ya estaba muerta y que lo mejor sería “descartar” el cuerpo.

“No tengo muy claro qué pasos seguimos, pero lo cierto es que todo derivó en lo que puede verse en el video que circula en internet, en el que claramente puede advertirse que no soy la persona que arrastra el cadáver envuelto. Quien lo hace es G, que en su inconsciencia decidió actuar de tal modo, creyendo que me ayudaba. Casi con seguridad esta serie de decisiones erradas se produjo entre el lunes a la noche y el martes a la madrugada”,detalla.

“Lo cierto es que no había nada en qué ayudarme porque la muerte de Lourdes no deriva en modo alguno de un acto o conducta violenta, sino que, desafortunadamente, pasó de dormida a fallecida, con una intoxicación por fármacos”, resumió en su defensa.

En su descargo, manifestó que la muerte se produjo “por una evidente sobredosis que pudo haber generado incluso una hipotermia que derivó en edema pulmonar -de todo lo cual seguramente dará cuenta la autopsia-, la locura que cometimos con G es una completa inmoralidad, pero no tiene entidad delictiva”.

“Es decir que G arrastró un cuerpo que, claramente, no pertenecía a alguien que hubiera fallecido por acto de violencia alguno, con lo que, insisto, puede haber un juicio de reproche moral, pero no en la esfera del derecho penal”, manifiesta.

En conclusión, según el acusado, el fallecimiento, “tiene origen claramente en una desmesurada ingesta de sustancias estupefacientes (entiendo que pastillas de diverso origen y también cocaína, en un cóctel fatal). Al advertir su deceso, encontrándome con la conciencia disminuida en grado extremo, producto también de consumo de sustancias ilícitas (cocaína) a lo que soy adicto desde hace décadas, entré en situación de descontrol y los hechos se produjeron como lo he descripto”.

“Claramente no soy autor de homicidio. La muerte de Lourdes no se produce en un contexto de violencia de género porque ningún hecho de violencia aconteció entre nosotros en estos días de nuestro último encuentro”, explica el acusado.

“Los adictos corremos estos riesgos y en esta situación tomo conciencia de ello”, concluye el acusado en un escrito en el que explicó lo ocurrido y que este martes será entregado a la justicia.

Fuente: Minuto Uno

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