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Misiones: “Decían que si no encontraban la caja fuerte, iban a matar a uno de nosotros”

Dora Galván (57) recién había terminado de compartir los mates matinales junto a la señora que hace las tareas domésticas y su hijo -quien es discapacitado- en el living de su vivienda en el barrio Hidrelco, de Posadas. Eran un poco después de las 7 cuando le pidió al joven que saque la basura para que la recoja camión de la Municipalidad.

Su hijo cumplió la orden, pero esa tarea cotidiana se convirtió en el inicio de una pesadilla. Cuando el chico abrió el portón de la entrada al garaje, tres delincuentes encapuchados y con armas de fuego irrumpieron en la casa para llevarse luego una caja fuerte que contenía la suma aproximada de 300.000 pesos, además de los títulos de su vehículo y el inmueble,  según consta en la denuncia.
La violencia fue desmedida y los delincuentes expresaron en varias oportunidades que estaban dispuestos a todo,  que “iba a correr sangre” si no cumplían con sus exigencias y que venían especialmente desde Corrientes para cumplir “ese trabajo” muy bien estudiado.
“Ellos nos decían que si no encontraban la caja fuerte de mi marido, iban a matar a uno de nosotros”, contó la víctima.
A la empleada de la casa, Antonia L. (57), la tomaron del cuello y le apuntaron en la cabeza, lo que hizo que se desmayara del miedo. A Galván la tomaron del brazo, la zamarrearon y la  tiraron al sillón, donde los malvivientes retuvieron a los tres mientras revolvían la casa en busca del dinero. Decían que estaban drogados, pero la profesionalidad con la que se manejaron indica que fue una manera de intimidar.

En primera persona
Ayer, visiblemente afectada, aún temblando y con lágrimas en los ojos, la mujer recibió a El Territorio y contó en primera persona lo ocurrido. Recordó que los delincuentes la sorprendieron   cuando se ponía gotas en los ojos, debido a que hace un mes se operó de la vista
“Yo me levantaba todos los días a las 3 de la mañana, eso es el ahorro de toda mi vida. Me sacrifiqué mucho, pero no me interesa, ojalá que le hagan provecho, pero la forma en la que nos maltrataron…”, inició la mujer sin poder terminar la oración, aunque queriendo marcar que no hacía falta tanta violencia.
“La señora que trabaja conmigo se iba a morir, ellos se dieron cuenta, pero dijeron que no les importaba, que querían que ver sangre”, prosiguió.
Entre sollozos, al damnificada insistió: “Estaban todos tapados con pasamontañas y ponían el pie arriba de la mesita y ahí nos encañonaban. Yo les pedía que no le hagan nada a mi hijo, porque es enfermo. ‘No le mates a mi hijo, te pido por favor’, le dije, ‘no le hagas nada a mi hijito’”.
Los delincuentes dijeron que no les iban a hacer nada si le daban el dinero y la mujer, que temía por ella y los suyos , contestó que llevaran todo lo que encontraran. Tiraron muebles, revolvieron cajones y  golpearon paredes, pero no sin antes cerrar las ventanas para que afuera, donde hay un jardín de infantes justo enfrente, nadie escuche nada.
Galván relató que nunca había vivido una situación similar y que le costó entender lo que estaba sucediendo cuando su hijo entró por la puerta principal con los asaltantes. Cree, ante las evidencias, que los delincuentes sabían muy bien los movimientos de la casa y además recordó que el domingo un desconocido llegó al lugar para comprar su camioneta, que ayer estaba estacionada y cubierta con una lona frente a su casa.
También detalló que su empleada le solicitó a uno de los asaltantes que le pase el cigarrillo y éste, para no dejar sus rastros, se lo alcanzó con el revólver, sin usar la mano. “Él dijo que era de Corrientes, pero la Policía dice que no. Dijeron que venían exclusivamente a hacer este trabajo, que nosotros éramos traficantes, que vendíamos droga, así nos dijo, nos callamos y no dijimos nada”, agregó.

Todos los ahorros
“Se llevaron todos mis ahorros. Le dije: ‘Llevá nomás hijo, yo trabajé toda mi vida, conozco lo que es eso’. Yo trabajé 50 años en la terminal vieja, allá por la avenida Mitre y, gracias a mi sacrificio, el intendente de Posadas me regaló un kiosco para que sobreviva. Ahora me levanto a las 4 de la mañana para hacer sopa paraguaya, empanadas y sandwiches para surtir el kiosco”, detalló.
Después de romper la pared y sacar la caja fuerte, los asaltantes huyeron en un Chevrolet Corsa gris en el cual esperaba un cuarto un cuarto integrante de la banda. Esto fue corroborado por la portera del Neni, que los vio dirigirse hacia la ex ruta 213. Fueron las autoridades de la escuela, quienes asistieron a los damnificados en primera instancia  y luego llamaron a la Policía.
Sin embargo, Galván se quejó por la tardanza de los efectivos de la Comisaría Decimoquinta -quienes llevan adelante el sumario policial- al asegurar que tardaron cerca de dos horas en llegar. Efectivos de la Policía Científica hicieron los trabajos de rigor y ayer a la mañana varios efectivos realizaban patrullajes en el barrio.
Interviene en el hecho el Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, presidido por el magistrado Fernando Verón. Los investigadores buscan analizar las cámaras de seguridad de la zona para tratar de identificar el vehículo y a los sospechosos.

 

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